Explicaciones escépticas

Como Psicólogo que aspira a hacer más “Científica” y menos esotérica la profesión, presento algunas posibles explicaciones a hechos aparentemente insólitos, desde el punto de vista del “Principio de Parsimonia“. No es bonito, ni te maravillarás, pero probablemente las explicaciones sean más cercanas a la realidad.

1. La Ocultista.

Mi suegra me platicó hace pocos años que allá por finales de los años 60 del siglo pasado se enfermó de un dolor en la zona de la espalda donde estarían ubicados los riñones y no lograba curarse, después de visitar a algunos doctores sin obtener resultados, su suegra terminó llevándola con una bruja, hechicera, ocultista o como le queramos llamar, para que la curara de una vez por todas.

Ella refiere que fue sin creer mucho en ello, cosa que no le creo, dado que la conozco desde hace casi 10 años y conozco sus rituales y supersticiones, así como el respeto con el que trata estos asuntos “en los que no cree”. El caso es que se impresionó con la oscuridad del recinto donde la “atendieron”, y eso fue suficiente para vencer su escepticismo. Dice que la hechicera en cuestión empezó a hacer cánticos y movimientos alrededor de ella, y que en un momento dado, alzó los brazos y en ese momento a ella (a mi suegra) la rodeó un círculo de fuego. Posteriormente la hechicera empezó a echarle las cartas, le dijo que su mal se lo había provocado una persona que la quería ver muerta (¡así de plano!) y que requería que le llevara una gallina y no sé qué otras cosas más, para hacerle la “curación/sanación”. Mi suegra las llevó, y a los pocos días empezó a notar mejoría en su padecimiento, y refiere que nunca más se volvió a sentir mal. Su suegra (que fue quien la llevó) pagó “el tratamiento”.

Explicación Parsimoniosa:

Probablemente la enfermedad de la espalda era una infección en las vías urinarias, o en el riñon mismo. Mi suegra es una persona que no fue a la escuela, su suegra tampoco, y vivían en un rancho rodeados por todos lados de personas que tampoco fueron a la escuela. Lo más probable es que ignoraran que las vías urinarias o los riñones pueden tener infecciones poco graves que se curan con antibióticos.

El hecho de que los doctores no hayan sido efectivos quizá se debió a un diagnóstico equivocado: Muy probablemente detectaron inflamación y recetaron solamente analgésicos, atendiendo el síntoma pero no las causas. O también pudo ser que recetaran antibióticos pero mi suegra no haya seguido el tratamiento, o bien lo suspendió en cuanto desaparecieron los síntomas, una práctica muy utilizada también por sus hijos (mis cuñados) que hizo a la infección resistente al tratamiento, y más difícil de curarse por lo mismo.

La ocultista procedió de la manera típica: crear una atmósfera de misterio, sugestionar a la víctima inocente exacerbando el mucho o poco miedo que todos los seres humanos tenemos hacia este tipo de cuestiones “misteriosas y llenas de misterio”. Invirtió en su negocio, puesto que los efectos especiales no son exclusivos de los estudios hollywoodenses ni nada peor. El círculo de fuego muy probablemente era un círculo hecho rompiendo el piso y que funcionaba a base de gas: cuando la ocultista pisaba un pedal dismulado en el piso (y menos visible aún por el hecho de que la habitación estaba a oscuras), el gas aumentaba y por consiguiente las llamas eran más altas.

El que le dijera que “alguien la quería ver muerta” es un truco típico de quienes se dedican a las “ciencias ocultas”: Te dicen un hecho posible aunque por lo general poco probable, y hablan de temas difíciles como muerte, incapacidades, pérdida de seres queridos, pérdida de patrimonio, etc. para que te asustes (dado que cualquiera de estas desgracias nos pueden suceder a todos) y aceptes pagarles con tal de que te quiten “esa maldad”. Eso es la manipulación de la voluntad de una persona a la que has puesto en un estado anímico donde se siente vulnerable, indefensa y desprotegida, y el “místico” se pone como el único rescatador/salvador posible de tu vida. La técnica típica del “Lavado de Cerebro” o Coco Wash, pero “en chiquito”. La gallina es una técnica utilizada desde hace cientos de años por los diversos rituales vudú del Caribe.

La curación posterior  la visita de la ocultista probablemente se debió a la elevación de las defensas del sistema inmunológico de mi suegra estimulada por la disminución del estrés que sobrevino al sentir que ella “ya había hecho algo efectivo” por su salud.

Miniepílogo: Cuando le expliqué de esta forma a mi suegra las posibles causa de su curación me interrumpió y sentenció: “pues aunque tú no lo creas, así fue como me curó la Señora Hechicera”. Le recordé: “Lo bueno es que usted no cree en este tipo de cosas ¿verdad?” y me respondió: “Pues uno nunca sabe”. (Generalización, y le dio el beneficio de la duda a la ocultista). Fin de la plática.

2. El perro demoniaco.

Una tía mía, media hermana de mi papá pero que en general se han llevado bien, nos platicaba lo siguiente:

Cuando ella era adolescente vivía en su lugar de nacimiento, un pueblito del estado de Oaxaca situado en la región del Istmo de Tehuantepec, a orillas de la Carretera Panamericana y que en general goza de las comodidades de la vida moderna occidental. La casa donde ella vivía estaba en la orilla de la carretera y tenía un patio enorme; no obstante, por las noches oscurecía mucho, ya que no había alumbrado público ni siquiera en la carretera, aunado a algunos árboles grandes que dificultaban aún más la luz que podía llegar al patio.

Una noche mi tía debía ir a la casa de un vecino, y para ello debía atravesar la mitad del patio para posteriormente salir a la calle. Refiere que iba caminando cuando “de la nada” le salió un enorme perro negro que le empezó a ladrar, al mismo tiempo que empezó a empujarla hacia un pozo que existía en el patio. Sobra decir que mi tía entró en pánico, refiere que al perro le brillaban mucho los ojos, “tenía la cara de maldito” y que no podía quitárselo de encima. Sólo logró ahuyentarlo al rezar en voz alta una oración de la iglesia católica. No obstante, fue a la casa del vecino, y cuando regresó le platicó a su mamá (mi abuelita) sobre el episodio. Mi abuelita se asustó mucho y las 2 empezaron a rezar. Parece que mi tía nunca más volvió a ver al perro.

Explicación Parsimoniosa.

Muchos le tememos a la oscuridad, y éste miedo muchas veces nos acompaña hasta edades adultas; sólo que no siempre estamos dispuestos a reconocerlo. Con miedo, nuestra percepción de la realidad se distorsiona aún más, y esto tampoco estamos dispuestos a reconocerlo siempre: no nos gusta que nos digan mentirosos.

Lo más probable es que el perro en cuestión haya sido un perrito negro común y corriente (más lo segundo que lo primero) perteneciente a algún vecino, sólo que después de tantos años, mi tía ya no recuerda haberlo visto antes. En la oscuridad, y con el miedo a todo lo que daba, mi tía debió percibir más grande al perro, y dado que el color negro es un símbolo del mal, inmediatamente concluyó que el perro venía de alguna parte del averno y no de alguna casa de por ahí cerca. Muy probablemente volvió a ver al perro ya de día, a su tamaño normal, y ha de haber pensado que se trataba de otro perro.

Que el perro la estuviera empujando al pozo tal vez tenga explicación en que ella, por instinto de conservación, sin darse cuenta empezara a caminar hacia el pozo, un lugar donde al moverte en círculos alrededor del mismo existe una leve posibilidad de confundir al perro y poder huir. Después de todo, el instinto de conservación tiene su mayor núcleo de control en el hipotálamo, la amígdala y zonas cercanas, una parte “primitiva” de nuestro cerebro que no requiere que analicemos o pensemos para tomar decisiones: Soltar un sartén cuando nos quema al tocarlo no es algo que pensemos, cuando nos dimos cuenta ya lo soltamos. Ésta es una función controlada por el Hipotálamo, el encargado de protegernos de las fuentes de peligro.

Los perros tienen estructuras en los ojos que reflejan/refractan la luz y parece que brillaran, pero requieren una fuente de luz externa; esto mi tía no lo sabe. Probablemente esa noche había luna llena, pero no hay modo de saberlo si no tenemos la fecha exacta del ataque. Esta sería la explicación al brillo sobrenatural de los ojos del perrillo.

Los perros al emitir ladridos de ataque modifican el rostro para enseñar los dientes y colmillos, (símbolo universal de ataque en el reino animal, al cual pertenecemos también los Homo Sapiens Sapiens) y los ojos se cierran un poco en el entrecejo con el extremo interior de las cejas apuntando hacia la nariz, en los seres humanos éste es el símbolo de un cara muy enojada.

Finalmente, la efectividad de la oración quizá se debió al hecho de que probablemente el perro reconoció el sonido de la voz de mi tía y por ello dejó de ladrarle. Otra opción sería que al escuchar una voz fuerte hizo ver al perro que si atacaba recibiría una respuesta por parte de mi tía; tal vez ladraba de miedo. En este punto me refiero a la oración en el sentido de palabras emitidas por una persona, no al contenido de la misma; NO estoy contra ninguna religión, y creo que si mi tía hubiera gritado pidiendo ayuda el resultado sería el mismo (el perro se iría en ese momento).

3. El accidente donde falleció Blake Mora.

ESTE ES UN HECHO REAL, SIN ELEMENTOS SOBRENATURALES, PERO HE DECIDIDO ESCRIBIR MI OPINIÓN AL RESPECTO PORQUE EL “SOSPECHOSISMO” ESTÁ A TODO LO QUE DA.

Antes de entrar en materia, aclaro que no tengo simpatía ni por los partidos políticos de México, y mucho menos por sus militantes ni los gobernantes emanados de ninguno de esos partidos.

Pocas después del suceso donde perdiera la vida José Franciso Blake Mora, Secretario de Gobernación, empezaron a circular rumores en las redes sociales  respecto a que si se trataba de algún atentado dirigido al helicóptero, asimismo, se cuestionaba la capacidad del piloto, o la funcionalidad de la aeronave.

Retomando hechos, testimonios y declaraciones ya conocidas, he optado por hacer un análisis tomando en cuenta la mayor cantidad posible de datos verificables, y dejando de lado por un momento opiniones emitidas desde algún punto de vista respetable; pero poco comprobable.

Se habla del testimonio de un habitante del pueblo de Temamatla, quien afirmó que “el helicóptero venía haciendo un ruido raro, y luego se oyó como un trueno”. Yo preguntaría qué es “un ruido raro” en un helicóptero. El lugar (Temamatla) es un pueblo rural del Estado de México, es muy probable que sus pobladores rara vez hayan escuchado un helicóptero, y también es muy probable que todos les suenen igual (a los que vivimos en una ciudad también nos pasa). El testigo estará familiarizado con el ruido de un helicóptero, desde luego; pero con toda seguridad no sabe distinguir ruidos que indiquen desperfectos. Los que vivimos en la ciudad tampoco. Yo creo que lo que lo hizo sonar diferente para el testigo fue el Efecto Doppler, dado que el helicóptero se estrelló contra un cerro, y la cercanía de ambos en instantes previos al choque magnificó dicho efecto. Todo esto seguramente el testigo lo desconoce, y no tiene por qué saberlo. O quizá sí, es mera suposición; el asunto es que el señor difícilmente estaría calificado para asegurar que “el helicóptero venía haciendo un ruido raro”. El “Trueno” bien pudo ser el sonido del impacto del helicóptero y el movimiento posterior que hizo al arrastrarse por efecto de la inercia, dada la velocidad que traía.

Teorías “conspiracionistas” siempre surgen cuando se trata de la muerte de personajes públicos, así hayan muerto de manera natural a una edad avanzada, pero no siempre se pueden comprobar, y no pasan de ser meras especulaciones que poco a poco se van olvidado. En este caso la muerte de Blake Mora fue totalmente inesperada; pero se da en momentos en que México tiene un ambiente muy enrarecido por la lucha contra el crimen organizado que ha emprendido el Gobierno Federal, por lo que la población en general buscamos autores que provengan de ahí, aunque por el moomento se ha quedado también en mera especulación.

Los datos hasta ahora encontrados apuntan a fallas técnicas, o a impericia del piloto. Se trataba de un vuelo visual, es decir, sin ayuda de Controladores de Tránsito Aéreo ni Radiofaros que le indicaran vía radio al piloto por dónde moverse. Los pilotos expertos dicen que a cierta distancia del suelo, TODO el panorama parece plano y desaparecen de la vista las montañas, las cuales si no fuera por los Radiofaros y la comunicación con los Controladores Aéreos, causarían miles de desastres aéreos al año. Una ilusión óptica de este tipo provocó la muerte de 257 personas en 1979 en la Antártida. Mi teoría es que el piloto del helicóptero donde iba Blake Mora NO se dio cuenta que se acercaba a un cerro: se desvió de la ruta habitual, quizá nunca había volado por ahí; o había volado pocas veces en dicha zona, iba rodeado de niebla, hacia una zona montañosa (con más niebla).

Mi duda es ¿El helicóptero que transporta a un Jefe de Estado y a su gabinete NO viene equipado con un sensor de proximidad, o algo por el estilo, que le indique a un piloto que sólo cuenta con la información que le da su vista, que está a punto de estrellarse contra un objeto sólido? Si no lo tenía, habría que ver si salió así de fábrica, y si esto se comprobara, estas muertes quedan en la conciencia de quien, o quienes pudieron instalarlo y NO lo hicieron; y si lo tenía, se debería investigar por qué no funcionó.

Estas son mis opinones, conjeturas y suposiciones, sin recurrir a rumores o especulaciones poco verificables. Ojalá que se aclare qué fue lo que pasó, para hacerle justicia a mexicanos que, independientemente de sus acciones o decisiones, siguen siendo personas.

Tal vez haya otras explicaciones a estos casos; pero considero que las que doy en este post implican causas que pueden verificarse y utilizan elementos y acciones perfectamente posibles en nuestro universo; NO SE NECESITAN ELEMENTOS SOBRENATURALES PARA SABER QUÉ FUE LO QUE PASÓ.

4. El VapoRub Asesino.

Antes de que sigas leyendo, deseo aclarar que Procter & Gamble NO me está patrocinando esta entrada; y su competencia tampoco.

Me han platicado en estos días que hay personas que NO desean usar el ungüento mencionado porque “supieron de alguien” que lo inhaló en vaporizaciones o se lo untó en pecho y espalda, salió a la calle, y posteriormente se murió. así nada más, de repente, y lo único que hizo fue inhalar o untarse Vaporub. Y de verdad lo creen, es decir, creen que fue por haber recibido una corriente de aire después de usar el ungüento que dichas personas fallecieron.

Explicación parsimoniosa.

Estos casos se refieren a personas que fallecieron de los años 40’s, 50’s y 60’s, del siglo pasado, es decir cuando el nivel educativo en México estaba todavía peor que el de ahora.

En esos tiempos -igual que ahora- pocas personas se preguntaban qué de cierto había en esas historias, mucho menos se ponían a investigar qué le había pasado al desafortunado inhalador,  se quedaban con lo que les dijera el vecino/primo/pariente/conocido/etc. Las autopsias eran consideradas como un sacrilegio al cuerpo de la persona (ignorancia, ya saben) y en consecuencia propagaban un rumor que NO había sido verificado.

Pocas personas acudían al médico, algunas por falta de dinero y otras por falta de fé en los doctores. De cualquier modo, muy probablemente terminaban aplicándose remedios caseros poco efectivos, para un padecimiento que desconocían por completo. Peligrosa combinación.

Mi opinión es que dichas personas morían de neumonía, antes llamada pulmonía, y ni siquiera lo sabían, dado que este mal puede permanecer relativamente asintomático, o bien sus síntomas se pueden confundir con los de una gripe fuerte. Tenemos entonces 4 probables factores:

1) Personas dadas a creer cualquier cosa que les dijera alguien en quien confiaban.

2) Desconocimiento casi total de síntomas, asumiendo como cierto lo que sólo era creencia.

3) Evitar la visita al médico y en vez de ello el uso de remedios caseros que no necesariamente eran efectivos, mientras la infección seguía avanzando.

4) Uso del VapoRub cuando la neumonía ya estaba lo suficientemente avanzada como para matar a la persona.

Quizá la neumonía no es necesariamente el único mal que mata rápidamente a la persona, pero probablemente con una autopsia se aclararían muchas de esas muertes.

La creencia sigue presente hoy en día, sobre todo en personas de la tercera edad, quienes vivieron su infancia y juventud en un México aún más iletrado, fueron poco tiempo a la escuela, y se preocupaban más por subsistir en el día a día que por conocer los síntomas de peligro, lo que hacía que no entendieran muchas de las cosas que sucedían a su alrededor, se imaginaban las causas de las mismas y las daban por ciertas sin verificarlas. A esto se le llama “Pensamiento Mágico”.

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