Los “Viene-Viene”

Supongo que en la Ciudad de México todos los conocen, son esos señores (un poco menos señoras) que cuando te vas a estacionar en la calle, junto a una banqueta, te dan indicaciones para que te acerques más a la banqueta, que no le pegues al carro de atrás o de adelante y que en la mayoría de los casos te cuidan el carro de que no le peguen o se lo roben. A cambio de ello les das una propina, según tus posibilidades económicas.

Hasta aquí todo va bien: tú quieres estacionarte sin molestar a los carros que circulan, sin pegarle a ninguno, y sin que le peguen al tuyo, a cambio de eso, una persona se encarga de hacerte todos estos favores y le das una propina. Algunos hasta ofrecen lavarte el carro por fuera, con un cobro menor a un autolavado. Todos ganamos…¿o no?

¡¡¡NO!!!

Resulta que hoy en día YA NO PUEDES ESTACIONARTE DONDE ENCUENTRES UN LUGAR, sino que hay, en los lugares vacíos, cubetas de plástico vacías, cajas de madera, piedras, pedazos de cascajo, y cualquier otra cosa que evite que un carro se estacione. ¿Y por qué pasa esto? Pues porque los señores “viene-viene” decidieron que la calle es “su” espacio de trabajo, son “sus” banquetas, y ponen esos estorbos para que el que quiera estacionarse les tenga que pedir permiso, a lo que ellos acceden sólo si les das una cantidad determinada de dinero, ya tienen tarifas, y si no, no te dejan estacionarte, así de simple.

Entiendo que no hay trabajo y muchos de ellos no pueden colocarse en un trabajo establecido, que casi no los hay aquí en México, pero ¿acaso la cuota es obligatoria? Si no tienes dinero, te dicen que está apartado (para el que sí les da dinero) y si tienes prisa, no te queda más remedio que darles la cantidad que te pide. En una ocasión, un señor de cara horrorosa se ofendió porque le di 8 pesos, quería mínimo 10, me enojé y le dije que era lo que traía, y él con cara de pocos amigos me dijo que estaba bien. No puedes ir a la policía de tránsito porque resulta que dicha policía les pide dinero por dejarlos hacer esa labor de acomodar carros, y no hay a dónde más acudir, si los demandas te lleva tiempo y dinero, y si llegaran a quitarlo, al otro día estará otro “dizque señor” chingando la madre con el mismo asunto.

¿A nadie le importa? toda la gente aquí en la ciudad los considera como parte del paisaje, pero a mí me molesta que violen el Artículo 11 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que a la letra dice: “Artículo 11.- Todo hombre y mujer tienen derecho a entrar en la República, salir de ella, viajar por su territorio y mudar de residencia, sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto u otros requisitos semejantes. El ejercicio de este derecho estará subordinado alas facultades de la autoridad judicial, en los casos de responsabilidad criminal o civil, ya a las de la autoridad administrativa, por lo que toca a las limitaciones que impongan las leyes sobre emigración, inmigración y salubridad general de la República o sobre extranjeros perniciosos residentes en el país.” Nadie los quita que porque “te cuidan el carro”. La colonia Del Valle en la ciudad de México tiene uno de los más altos índices de robo de automóvil. ¿Y los viene-viene?

Entre lástima de los automovilistas , comodidad de los viene-viene, policía corrompida, ciudadanos apáticos y anomia social, no se puede hacer nada, pero sé que si los ataco, la misma sociedad va a salir a defenderlos argumentando que “no están haciendo nada malo”. No, sólo violando un artículo constitucional.

No te puedes pelear con ellos porque quién sabe de dónde salen más, y entre todos te ponen en la madre y te dejan golpeado, si los demandas te amenazan, y como la administración de justicia es totalmente ineficiente, pues nada, llevas las de perder.

Yo opino que los quiten, no necesariamente que los encarcelen, o bien, que los reconozcan legalmente, que se den de alta en Hacienda, que te den un recibo de honorarios y garantías por la prestación de un servicio.  Así sí baila m´ija con el señor.

He dicho.
ACTUALIZACIÓN: En 2010, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México decidió, en algo que sólo se le puede calificar como retrógrada, que los “Viene – Viene” deben llamarse “Franeleros”, que “su función es agilizar el tráfico vehicular”, que deben llevar un chaleco con número de serie (o algo así), y que “estarán regulados”.

Y pensar que en el año 2003, López Obrador le pagó millones al despacho de Rudolph Giulianni para que diera recomendaciones sobre cómo bajar la delincuencia en México DF, tal como lo había hecho en Nueva York. Una de las conclusiones fue “retirar a los Franeleros”. Puro dinero tirado a la basura, ¡¡NUESTRO DINERO!! pero como siempre, nos vale, o quieren que la protesta la haga uno que está molesto, para que todos, sin hacer casi nada, se beneficien. ¡¡Bravo, ciudadanos!!

Como ya sabemos qué significa en México que alguna actividad “se regule”, pues de facto este bruto de Marcelo Ebrard les acaba de dar personalidad jurídica. Pero como la adhesión a este programa es voluntaria, pues ya parece que estos señores, con su nivel cultural tan miserablemente bajo, van a acercarse y van a hacer filas para obtener su chaleco y “actuar conforme a la ley”. Si más del 90% ni siquiera saben pronunciar la palabra “ley”.

No cabe duda que en aras de obtener votos del sector popular, las autoridades perredistas de la ciudad son capaces de pisotear la Constitución, al más puro estilo de los priístas.

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